El baño de uso público

   Cada lugar de uso público debe contar con baños que puedan ser utilizados sin dificultas por todas las personas, independientemente de su capacidad o de su grado de movilidad. Restaurantes, confiterías, escuelas, museos, hospitales, oficinas públicas, parques de diversiones, estaciones de servicio, estaciones y terminales de trenes y de los demás servicios de transporte. La lista es casi interminable y debe incluir todos los lugares que conforman nuestras ciudades.

A continuación, aparecen enumerados los requerimientos mínimos que permiten que un baño sea apto para cualquier usuario:

  • Área de entrada libre de desniveles y bien iluminada.
  • Amplitud espacial frente al lavatorio para que gire una silla de ruedas.
  • Un espacio anexo al lavabo, destinado al apoyo de objetos personales (cartera, celular, carpetas, etc.)
  • Existencia de timbres acústico-lumínicos.
  • Espacio libre suficiente en los laterales del inodoro.
  • Barrales rebatibles para los laterales del inodoro.
  • Accesorios fácilmente alcanzables (jaboneras, toalleros, llaves de luz, etc.)

 

     El baño de una vivienda particular

     En una vivienda particular no debe perderse de vista que el baño será usado por todos los que la habiten. Aún cuando se diseñe teniendo en cuenta las necesidades especiales de uno de los miembros de la familia, el lugar debe ser igualmente útil y agradable para todos. El profesional de la arquitectura es quien tendrá en cuenta las características de ese grupo familiar particular; como en este caso se conocen las necesidades de la persona con movilidad reducida es más sencillo resolver la ubicación de los sanitarios y sus complementos. Hoy existe la posibilidad de equilibrar los diversos requerimientos que pueden presentarse dentro de una familia. La tecnología permite cumplimentar cualquier exigencia especial sin desaten-der la comodidad de todos.

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